Veamos entonces que es lo que se busca en un régimen democrático:
Primero, sabemos que los gobernantes deben competir para mantenerse en el poder, o al menos que los suceda alguno de sus correligionarios; por lo anteriormente expuesto, ganar esta competencia es un incentivo poderoso para recurrir al uso de instrumentos económicos que influencien oportuna y favorablemente al electorado, es por esto que como se dijo anteriormente se cree que los gobiernos utilizan algún tipo de política económica para mejorar el panorama en el periodo anterior a las elecciones.
Según un estudio hecho por Felipe Larraín Bascuñan, Profesor de la Universidad de Harvard y profesor (en sabático) de la Universidad Católica de Chile y Paola Assael Montaldo, Ex Asesora del Presidente del Banco Central de Chile, se presentarían claras muestras de que en los gobiernos del último medio siglo (desde 1939 a 1993) utilizarían algún tipo de PE para influir en los votos.
El caso más claro sería el de Política Monetaria, a la q se suman en la mayoría de los gobiernos, políticas fiscales y cambiarias que también son consistentes con la teoría del ciclo político económico.
Podemos observar la presencia del CPE en las variables de resultado, tales como el crecimiento del producto que muestra una tendencia progresiva hasta el período de las elecciones, aunque estadísticamente esta evidencia es mucho más débil que la de los instrumentos de política. Un punto importante a destacar es la independencia del Banco Central a partir de 1990, lo que presume una disminución en la correlación de la Política Monetaria, por lo menos la primera experiencia electoral luego de esta independencia así lo sugiere.
Los gobernantes aspiran o buscan mantenerse en el poder, si en el país no esta establecida la posibilidad de reelección, estos buscarán influir de modo que un aliado salga electo, en un escenario de competencia política esto se traduce en que los gobernantes tienen incentivos para emprender acciones que aumenten la probabilidad que un correligionario siga en el poder.
En un CPE típico, la economía vive una expansión antes de cada elección, un aumento en la tasa de inflación alrededor de la fecha de elecciones y una reducción postelectoral de la inflación a través de políticas contractivas que originan una desaceleración del crecimiento. También es probable que el gobernante reduzca los impuestos o aumente el gasto público (como lo hizo el presidente Ricardo Lagos en un discurso el 17 de mayo de 2005 al señalar que 12.900 familias serían beneficiadas con la condonación total de su deuda habitacional) o ambas cosas a la vez en el periodo preeleccionario.
Es altamente improbable que se efectúe un ajuste económico durante ese periodo, de ocurrir un ajuste económico tienden a suceder después de las elecciones.
Las distintas apreciaciones teóricas del CPE se diferencian principalmente por los supuestos de las metas de los partidos por un lado, y acerca de la racionalidad de los agentes por el otro.
Un primer enfoque supone que los gobernantes son oportunistas en el sentido que buscan obtener el máximo beneficio aprovechando al máximo las circunstancias, la segunda diferencia concierne a la racionalidad de los agentes económicos. (los agentes económicos suponen racionalidad en las personas)
El Ciclo Político económico Oportunista
Los primeros en modelar la relación entre ciclos políticos y económicos fueron Nordhaus (1975) y MacRae (1977). El modelo de Nordhaus supone que la economía se describe por una curva de Phillips “aumentada” por las expectativas de inflación; los votantes valoran positivamente un mayor nivel de empleo y negativamente una mayor tasa de inflación; y las expectativas del electorado acerca de la inflación futura son adaptativas.
El CPE resultante de este modelo es que la economía vive una expansión antes de cada elección, un aumento en la tasa de inflación alrededor de la fecha de elecciones y una reducción postelectoral de la inflación por la aplicación de políticas contractivas que originan una recesión.
Assael y Larraín (1994) extienden el modelo de NordHaus a una economía abierta e incorporan el tipo de cambio como una variable de política que controlan los gobernantes. En este caso dado un cierto nivel de empleo que las autoridades quieren alcanzar, la tasa de inflación asociada será menor si se revalúa la moneda nacional y será mayor si se devalúa. Es decir, el tipo de cambio actúa como un parámetro de la curva de Phillips, controlable por las autoridades económicas.
Modelos con Agentes Racionales
Los modelos racionales del CPE plantean que los votantes entienden los incentivos de los gobernantes y se comportan en forma racional, pero no están perfectamente informados acerca de ciertos aspectos del contexto económico y/o de las características de las autoridades. Esta asimetría de información da espacio al partido gobernante para emprender acciones que mejoren su imagen de gobernante eficiente, lo que puede provocar ciclos económicos relacionados con el periodo electoral.
No siempre ha de ser optimo para el partido gobernante tratar de mejorar artificialmente su imagen, dependerá por ejemplo de su grado de eficiencia, es por esta razón por la que la manipulación de las variables instrumentales en estos modelos es menos evidente que en el modelo de Nordhaus, y los ciclos electorales que se predicen son más cortos y no regulares.
Evidencia a Favor del Ciclo Económico Oportunista
Hay dos tipos de evidencia del CPE
· Evidencia que los gobernantes usan cierta variables instrumentales, como la política monetaria, fiscal o cambiaria, para mejorar la situación económica previa a las elecciones
· Evidencia de ciclos en las variables resultado, tales como el crecimiento del producto, la tasa de desempleo y la tasa de inflación, relacionado con el ciclo electoral.
Sin embargo, bastaría con encontrar evidencia de un manejo electoral en las variables instrumentales para corroborar que existe una CPE. Se presume entonces que la intención de los gobernantes era influir en las elecciones aunque no hayan tenido éxito en afectar el producto o la tasa de desempleo a tiempo.
El ciclo político económico ideológico
El trabajo de Hibbs (1977) plantea que los partidos políticos se mueven exclusivamente por motivaciones ideológicas y maximizan diferentes funciones, objetivo que le dan distinto peso al costo del desempleo en relación con la inflación. Los votantes actúan en función de sus preferencias ideológicas y sus intereses económicos. Como resultado, los partidos se ubican en distintos puntos de la curva de Phillips durante sus periodos de gobierno, con diferentes combinaciones de inflación y desempleo. La combinación precisa de ambas variables depende de la identidad del partido en el poder.
Hibbs plantea que los partidos de izquierda conceden mayor peso al desempleo en relación con la inflación que los partidos de derecha.
Hablando más recientemente Asesina (1987-1988) a partir de Nordhaus y Hibbs, plantea que en un escenario en que los gobiernos de izquierda prefieren bajo desempleo aún a costa de lata inflación, ocurre lo contrario con gobiernos de derecha, el ciclo solo requiere de un cambio de gobierno, la magnitud de este ciclo depende del tamaño de la sorpresa por quien es elegido para gobernar, del sistema de contratos salariales y de las diferencias ideológicas de los partidos que participan en la elección.